¿Qué aporta la crisis de la COVID-19 a las políticas municipales?

En los últimos años la visión sobre la salud de las personas ha variado de forma notable. La evidencia sobre la influencia de los factores económicos y sociales, los hábitos de vida o las condiciones ambientales –determinantes de salud- en la salud y el bienestar de las personas ha complementado la visión de la salud centrada en la patología o los factores de riesgo.

Los organismos de referencia, así como las propias administraciones, han ajustado sus políticas y planificaciones a las nuevas perspectivas. Las políticas de bienestar y promoción de la salud se han sumado a las existentes de salud ambiental, a la vez que se ha hecho patente la necesidad de planificar y promover estas nuevas políticas.

Justo en cuanto a la planificación al 2013 la Diputación de Barcelona con la colaboración de la Escuela Andaluza de Salud Pública, editó la primera Guía Metodológica para la elaboración de un Plan Local de Salud, documento que asentaba las bases por todos aquellos municipios interesados en planificar sus políticas de salud.

Desde entonces se han sucedido los trabajos y las propuestas, de las que destaca la última propuesta del Gobierno Vasco para el abordaje de la salud desde una perspectiva comunitaria.

En el contexto de las comarcas de Girona Dipsalut –organismo autónomo de la Diputación de Girona encargado de dar cobertura a los 221 ayuntamientos de la demarcación de Girona en el cumplimiento de las obligaciones municipales en salud pública- en colaboración con la Cátedra de Promoción de la Salud de la Universidad de Girona, inicia el 2017 un programa piloto para la elaboración de planes municipales con el objetivo de situar la salud y el bienestar en el centro de la gobernanza municipal. El proceso, de análisis y planificación estratégica, incorpora la perspectiva de determinantes de la salud, la visión salutogénica y la participación comunitaria, y vela para que los principales ejes de desigualdad social (edad, género, territorio, clase y etnia) estén presentes no solo en el diagnóstico, sino también en la fase de diseño.

Ha contado con una primera fase de diagnosis y una segunda de diseño vinculada a los resultados de la diagnosis. Se ha convertido también una oportunidad para implicar y coordinar a los agentes vinculados al sector de la salud, el bienestar y el desarrollo sostenible, pero también en la comunidad. Un proceso de aprendizaje, de trabajo colaborativo en el que la ciudadanía ha podido ser partícipe de su propio desarrollo.

Con todo  ha resultado un proceso largo y riguroso en el que han participado múltiples agentes, también la ciudadanía, y del que han derivado numerosas reflexiones y aprendizajes, pero también resultados y documentos de elevado valor para la planificación de las políticas públicas.

En cuanto a la vertiente técnica, ha permitido entre otros poner a prueba:

  • Los determinantes de salud propuestos por la Universidad de Wisconsin como ámbitos de análisis (edad, salud, estilos de vida, factores sociales y económicos, y factores ambientales), y complementados con un quinto ámbito de desarrollo personal fundamentado en la teoría salutogénica de Aaron Antonovsky.
  • Una diagnosis estructurada en 3 preguntas quieren hacer comprensible y riguroso el proceso de análisis: ¿Qué se está haciendo?, ¿qué está pasando?, ¿de qué más disponemos?.
  • El aterrizaje al municipio de modelos internacionales de indicadores de salud, bienestar y desarrollo sostenible.
  • El ensayo con la metodología de activos en salud como herramienta de toma de decisiones en políticas.

Pero son los aprendizajes de la vertiente más vivencial los que adquieren más valor. Ha representado también una oportunidad para conocer las fortalezas y las debilidades de la aplicación práctica de la salud en todas las políticas, para conocer las percepciones de los diferentes agentes y colectivos al respecto de la salud, el bienestar y el desarrollo sostenible, la consideración de los y de las participantes al respecto de lo que les aporta salud y bienestar, las necesidades de los consistorios en el aspecto organizativo, y evidentemente las propias debilidades del proceso previsto.

Los planes no han estado inocuos de los efectos de la COVID-19, pero al contrario de lo que podía parecer -y a pesar de su efecto innegable en alguna de las partes del proceso- ha permitido poner en valor y de manifiesto la importancia de situar la salud en el centro de las políticas, y su vínculo con los determinantes de la salud, algo que ha influenciado en el resultado, y por tanto en la planificación de las futuras políticas de salud, bienestar y desarrollo sostenible. 

Narcís Pou i Martí

Técnico. Cátedra de Promoción de la Salud. Universitat de Girona

¿Cómo citar este artículo?

¿Qué aporta la crisis de la COVID-19 a las políticas municipales?. Bepsalut [Internet]. julio 2020. [Consultado el _____].
Disponible en: https://bepsalut.com/es/article/que-aporta-la-crisis-de-la-covid-19-a-las-politicas-municipales/
Fecha de publicación

julio 2020

Autor/a

Narcís Pou i Martí

Tiempo de lectura

3 minuts

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